miércoles, 30 de marzo de 2011

Domingo Cabred, el médico de los locos que le dio nombre a un barrio

Fue un notable vecino lomense que vivió en Temperley y que dedicó su vida a aliviar el sufrimiento de los que perdian la razón. Puso en movimiento la Sanidad Argentina.

La salud mental es como pensamos, sentimos y actuamos cuando lidiamos con la vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones.
Al igual que la salud física, la salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la edad adulta. Mantenerse mentalmente sano no siempre es fácil, especialmente durante tiempos difíciles.
Seguramente esto y mucho más habrá pensado hace un siglo y medio, allá por el 1890, 1900, un notable vecino lomense, el doctor Domingo Cabred, el “médico de los locos”.
En Temperley hay un barrio en Pasco y Almirante Brown que se llama Villa Cabred. El pueblo recuerda que allí existió un hipódromo, que además de carreras de caballos se corrían también de motos y autos, y que esa propiedad pertenecía al doctor Cabred.
¿Quién fue Domingo Cabred? Había nacido en Paso de los Libres, Corrientes, en 1859, y desde estudiante quería aliviar el sufrimiento de los que habían perdido la razón.
Estudió medicina en la Universidad de Buenos Aires, donde se recibió en 1881. Su tesis doctoral fue sobre la “locura refleja”.
Se destacó como psiquiatra, y logró por concurso el cargo de director del Hospicio de la Merced y posteriormente el de profesor titular de Psiquiatría en la Facultad de Medicina.
Fue presidente de la Comisión Asesora de Asilos y Hospitales Regionales y perteneció a la Academia de Medicina. Cabred tenía una frente amplia, con cejas tupidas, ojos vivaces y pómulos salientes.
Se notaban sus bigotes caídos, que denotaban raigambre francesa. Clemenceau, en 1910, pocos años antes de asumir la Oresidencia del gobierno de Francia, hizo una visita a la Colonia de Open Door, que había fundado Cabred.
Dijo que habría que sumar una sección para cuerdos, para que pudiesen gozar de la vida que se le brindaba ahí a los locos. Esta colonia, cerca de Luján, había sido inaugurada en 1901.
Los locos, por primera vez en Latinoamérica, extraídos de celdas y mazmorras, habían sido reunidos en una comunidad organizada y vivían una utopía que “al decir de Cantón, sólo habrían podido entrever entre los celajes de sus delirios sistematizados”.
Cabred fue el precursor que puso en movimiento la Sanidad Argentina y comprendió que la atención médica de los enfermos crónicos en nuestro país debía ser encarada racionalmente, con espíritu humanístico y sentido nacional.
Con ese concepto se dedicó de lleno a los enfermos psiquiátricos, tuberculosos, alcohólicos, deficientes mentales, leprosos, entre otros.
Comprendió el significado social de sus iniciativas, dedicó su vida a la enseñanza médica educacional y a llevar a cabo esta tarea. El 26 de julio de 1926, por iniciativa del doctor Cabred, el Congreso de la Nación sancionó la ley 4953, creando la Comisión Asesora de Asilos y Hospitales Nacionales, que presidió él mismo hasta su muerte, en 1929.
Esta ley iba a solucionar un grave problema hospitalario del país que se producía por la insuficiencia de establecimientos y el hacinamiento que tenían que soportar los enfermos.
Aunque Cabred vivía en la calle Pueyrredón en Buenos Aires, cuando venía el verano se trasladaba con su familia a la quinta que tenía en Temperley y que había comprado en 1907.
Estaba casado con Lía González Cháves, quien fue su compañera de toda la vida y su gran colaboradora. Tuvieron 3 hijos: Domingo, Lía Salomé y Jacinto.
El doctor Esteves Balado, que fue varias veces presidente de la Academia Nacional de Medicina, dijo que el doctor Domingo Cabred junto con el doctor José Antonio Esteves y Borda, arrancaron a la psiquiatría, relegada lejos de otras especialidades.
Además, destacó que tanto Cabred como Esteves se preocuparon por mejorar la situación de los hospitales de alienados, que hasta entonces eran simples depósitos de enfermos.
En 1928, al asumir un nuevo gobierno nacional, un colega que Cabred había separado de sus funciones por cuestiones éticas y profesionales, asumió un importante cargo en Salud Pública.
Una de sus primeras medidas fue disolver la Comisión Asesora, que había sido el instrumento utilizado por Cabred para realizar por 23 años su labor sanitarista.
La Universidad bautizó con su nombre el Instituto de Psiquiatría que él mismo fundara y el Gobierno nacional impuso su nombre a la Colonia Nacional de Alienados, que era su obra primogénita y que se había convertido en el ejemplo de América.
En fin, amigos de “La Unión”, como en otros contactos semanales, hoy pudimos recorrer la historia de un gran profesional, un destacado médico que también supo dejar grandes recuerdos con su paso por nuestra comunidad.
Y como otros notorios vecinos, el municipio de Lomas lo honró con nombrar a una calle y un barrio de Temperley con su apellido.

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